Desindividuación en la multitud.

Uno de los primeros investigadores en enfatizar el papel de los factores emocionales fue Gustav Lebon, un escritor conservador francés cuyo desprecio por las masas se reflejó en su teoría del comportamiento de la multitud. Según Lebon, las personas en una multitud se vuelven salvajes, estúpidas e irracionales, comienzan a comportarse basándose únicamente en sus instintos e impulsos naturales. Nada les obliga a abrumar sus emociones. Sus emociones se propagan en la multitud a través de un cierto tipo de infección y se calientan cada vez más a medida que más y más personas se involucran en la emoción progresiva. Así, por ejemplo, el miedo se convierte en horror, la hostilidad se transforma en un deseo de matar, una persona de la multitud se convierte en un cruel bárbaro.

Los psicólogos sociales han tratado de traducir algunas ideas de Lebon a un lenguaje científico moderno. En su opinión, la multitud siempre está dirigida por la desindividuación, un estado de una persona en el que se pierde completamente como persona y como individuo. La probabilidad de tal estado es más probable si hay anonimato en la multitud y la emoción aumenta enormemente. La desindividuación libera impulsos previamente inhibidos, las personas comienzan a liderar de maneras que nunca se habrían comportado si estuvieran solas. En el carnaval, las personas con máscaras y disfraces pueden participar en las orgías más salvajes, en la multitud lincharán, torturarán y matarán a su víctima.
Para estudiar la desindividuación experimentalmente, se analizó el comportamiento de los niños durante las vacaciones de Halloween. Algunos niños se fueron a casa solos, mientras que otros se fueron en grupos. Cuando entraron en la casa, los adultos a veces preguntaban cuáles eran sus nombres y otras no. Todos los niños tuvieron la oportunidad de sacar una moneda o un caramelo, cuando un adulto con algún pretexto abandonó la habitación por un tiempo, dejando a los niños solos. Resultó que los niños eran mucho más propensos a asistir a este acto cuando venían en grupo o no daban sus nombres. Por lo tanto, la razón de la mala conducta fue que los niños no actualizaron la idea de sí mismos como individuos separados, es decir, se encontraban en un estado de desindividuación y, como resultado, podían atreverse al hurto. Sin embargo, tal vez haya una razón más simple y más racional: los niños no temían el castigo, porque nadie sabía sus nombres. Download Ultra HD Bluray Movies, 4K Movies, HD Movies 4k-hd.club Daily Ultra HD Bluray Movies Free for People